Tribuna Mundial
Por: José Rafael López Padrinoz
|
S |
i algo ha caracterizado al régimen del tte coronel es su esencia bonapartista, la cual disimula
tras un parlamentarismo genuflexo y decorativo. El
Bonapartismo representa proyectos de dominación burguesa (dictaduras o
gobiernos antidemocráticos) de tipo mesiánico-autoritario y cuya
"legitimidad" esta fundamentada en ensayos
plebiscitarios. Son regimenes militarista de carácter
represivo, que usurpan la representatividad del pueblo. (Marx, El dieciocho
Brumario de Luís Bonaparte, 1869). Si bien es cierto que el ascenso del tte coronel al poder no surgió producto de un golpe de
Estado, el verdadero eje y sostén de su proyecto descansa en el aparato
militar-policial. Es un gobierno de bota y fusil que se ha erigido
políticamente por encima de las clases sociales, que actúa como juez-árbitro de
la Nación y que promueve un enfermizo culto a la personalidad. Que pretende la
concentración unipersonal del poder, con una subordinación total de la sociedad
a un Estado omnipotente y represivo.
Como proyecto bonapartista no se plantea la
conformación de un nuevo bloque de poder, sino de la sustitución de los
"viejos", por los nuevos "actores" pero siempre en favor de
los sectores económicos que han influenciado y se han beneficiado de la
política económica nacional en los últimos años. Por ello a pesar de su
proclamación de "socialista" su proyecto económico-social se mantiene
completamente en el marco de un modo de producción capitalista. Prueba de ello
es que ha continuado ejecutando las políticas neoliberales del pasado (apertura
petrolera -empresas mixtas-, pago de la deuda externa, endeudamiento
interno-externo, devaluación de la moneda, etc.). Estas medidas han
profundizado la crisis económica, la cual se refleja en una elevada cifra de
desempleo y un acentuado proceso de inflación a pesar del maquillaje
oficialista, en un deterioro de la capacidad adquisitiva del venezolano y un
proceso de desindustrialización del país. Ello a pesar de los enormes recursos
que por concepto del negocio petrolero han entrado a las arcas de la nación.
El nuevo socialismo del siglo XXI del que habla el
bonapartista caribeño no supone modificar el modo de producción, ni mucho menos
liquidar la explotación del hombre por el hombre. En realidad, no tiene nada
del auténtico socialismo, es el uso de ese vocablo como edulcorante social para
cubrir el rostro del capitalismo de Estado que se propone. Vale la pena
destacar que sus medidas económicas no han ido más allá de la estatización de
algunas empresas, cuya mayoría habían sido privatizadas por los gobiernos
anteriores, de la creación de unas pocas empresas de producción social que han
resultado un total fracaso, y del establecimiento de cooperativas, todo ello
sin modificar el modo de producción capitalita que
permitiría una mejor distribución de la riqueza producida. Además ha creado
programas asistenciales bautizados como misiones (limosnas sociales), las
cuales lejos de solventar estructuralmente el problema de la pobreza, solo
sirven para mitigar coyunturalmente las calamidades socio-económicas de los más
necesitados. En resumen, aquí no hay revolución, y muchos menos socialismo, se
trata de un gobierno militarista, asentado en una de las instituciones
principales del Estado burgués, la fuerza armada, que desarrolla políticas
económicas en favor de los nuevos grupos económicos (la boliburguesía)
y de las multinacionales.
Como todo régimen bonapartista el sujeto social
del proyecto no son los trabajadores. El propio Chávez se ha encargado de
explicarlo "el considerar a la clase obrera como el motor del socialismo y
de la revolución está obsoleto" (Programa Aló Presidente #287, 22/7/07).
El sujeto social de este nacional-socialismo recae en el lumpenproletariado,
el sector más empobrecido socialmente, el cual Marx definía como la población
situada socialmente por debajo del proletariado, carente de conciencia política
y de clase (Marx, La ideología alemana, 1845). La ausencia de una conciencia de
clase es la razón por la cual el lumpenproletariado
es el sujeto social del proceso, ya que la hace más proclive a la manipulación
emocional del tte coronel en sus ambiciones bonapartistas.
Al tte coronel le urge
aprobar su proyecto de reforma constitucional a fin de transformar a Venezuela
en un cuartel donde se escuche una sola voz de mando, la de él. Pero, además le
permitirá asestarle un golpe mortal a la universidad autónoma y pluralista, al
pujante movimiento estudiantil, a las organizaciones laborales no oficialistas,
y al cacareado poder popular. Sumado a la legitimación constitucional de la
exclusión política y la criminalización de la protesta, así como la total militarización
de la sociedad venezolana bajo la excusa de mantener el orden interno y
defenderse frente a los enemigos externos.